Estamos viviendo una situación de aislamiento social, este hecho en sí mismo, ya constituye un duelo que tendremos que pasar todos los ciudadanos. En algunos casos necesitaremos la ayuda de un profesional.

A este duelo social, muchas personas le añaden el duelo por la pérdida de un ser querido durante esta trágica pandemia. Estas personas se encuentran ante un duelo no anticipado, donde además no ha sido posible en muchas ocasiones una despedida física ni emocional, sintiendo por tanto estas personas una situación de soledad muy marcada.

Para procesar un duelo sano, es interesante identificar las diferentes etapas por las que estas personas pasarán. Aunque estas etapas no son claras y se pueden solapar resulta interesante separarlas para conocerlas y permitir así entender mejor este proceso tan doloroso a fin de enfrentarlo e integrarlo de la forma más positiva posible.

1. En este proceso de duelo la primera etapa es la negación (“no me lo puedo creer…”). Es importante decir que esta etapa es más rápida en estos casos que en otros procesos de duelo “normal”.

2. La segunda etapa se caracteriza por la rabia, la rabia del por qué, la rabia al coronavirus, la rabia al sistema… La rabia es sana, hay que aprender a soltarla; en estos momentos es más complicado canalizarla por la situación de confinamiento (no hacer ejercicio al aire libre, no quedar con familiares y amigos…). Para ello hay que buscar otras alternativas (tales como vídeo llamadas, escribir o dibujar la rabia).

3. La tercera etapa es la negociación. En esta etapa la persona va tomando contacto con la realidad, pero trata de plantearse un escenario alternativo marcado por el pensamiento del “¿y si…?”: ¿y si mi familiar ni hubiera ido a visitar a…”, “¿y si en el hospital la hubieran tratado de otra manera?”. “¿y si la hubiera llevado antes al centro de salud?”. La persona en duelo experimenta una falsa sensación se control marcada a menudo por sentimientos de culpa. También se caracteriza por el establecimiento de pactos con entidades divinas y un fuerte diálogo espiritual.

4. La cuarta etapa está en realidad presente en casi todo el proceso: la tristeza o desesperanza, que se halla relacionada con la toma de conciencia de la irreversibilidad de la muerte, lo cual, en sí mismo constituye un síntoma de progreso positivo e integración paulatina. El llanto sin contacto físico resulta todavía más difícil, por eso es importante apoyarse en la tecnología a fin de compartir estos duros momentos, al menos, observando unos ojos llorosos como los nuestros, lo que nos hace sentir el apoyo del otro. Otra emoción característica de esta etapa es el miedo: miedo a tener también el coronavirus, miedo a que voy a hacer sin esa persona.

5. La última etapa es la aceptación emocional. Para realizar una aceptación primero tiene que existir una despedida, lo cual también resulta más difícil por la situación de confinamiento. Para afrontar este punto resulta de ayuda coger una foto del ser querido y decirle lo que significó para nosotros, darle las gracias por los momentos vividos con él. En esta etapa también es importante perdonar: perdonar al sistema que no estaba preparado para esta pandemia, perdonamos por no haber tomado decisiones previas. Perdonar es liberar, es dejar ir emociones negativas para crear un espacio que progresivamente puedan ir ocupándose de emociones positivas.

No es fácil y se necesita un tiempo, pero para estas personas en duelo, como seres individuales que son, deben darse permiso (sin culpa) para aceptar su proyecto de vida sin la otra persona.

Carme Flores
Psicóloga, n°col.19352

• Licenciatura en Psicología, Universitat Ramon Llull.
Máster en Psicología Clínica  i Psicoteràpia, Universitat Ramon Llull.
Máster en Psicogeriatria, Univ. Autònoma de Barcelona.
Diversos cursos en Teràpia del Comportament i Medicina General, Psicogetria Demències.